Rosario Central afrontará este domingo una de las pruebas más exigentes del Torneo Clausura cuando visite a River Plate en el Monumental, por la tercera fecha. Para el equipo de Jorge Almirón será mucho más que un partido: será la oportunidad de empezar a despejar las dudas que dejaron las primeras dos presentaciones y dar un golpe de autoridad en una cancha donde históricamente cada punto vale oro. Con Corinthians asomando en el horizonte por la Copa Libertadores, el Canalla necesita mostrar una versión mucho más sólida si pretende ser protagonista en todos los frentes.
Pero del otro lado también hay incertidumbre. River atraviesa un presente convulsionado, tanto dentro como fuera de la cancha. A las decisiones dirigenciales que generaron malestar entre los hinchas, los jugadores marginados y un mercado de pases millonario, se le suma un panorama futbolístico que dista mucho de las expectativas. Eduardo Coudet comenzó la temporada en el centro de las críticas: los resultados no aparecen, el funcionamiento no convence y la paciencia de los simpatizantes parece agotarse. La final del Apertura perdida frente a Belgrano dejó heridas profundas que todavía siguen abiertas.
Con el objetivo de cambiar el rumbo, la dirigencia desembolsó una fortuna para reforzar un plantel repleto de figuras. Nicolás Otamendi, Rafael Santos Borré, Lucas Beltrán y Ángel Correa encabezaron un mercado de pases de alto impacto, al que también se sumaron Tobias Andrada, Giovanni González y Mauro Arambarri. Sin embargo, las incorporaciones todavía no lograron cambiar la cara del equipo.
El arranque del semestre fue un verdadero golpe para el Millonario. La eliminación de la Copa Argentina frente a Aldosivi encendió todas las alarmas y, lejos de reaccionar, River profundizó su crisis en el Clausura: cayó como local ante Barracas Central y luego volvió a tropezar en La Plata frente a Gimnasia. Dos derrotas consecutivas que expusieron un equipo sin respuestas, con un funcionamiento opaco y cada vez más cuestionado.
Así llega River al choque del domingo: golpeado, envuelto en un clima de tensión, con bajas por lesión y una enorme deuda futbolística. Un escenario que Rosario Central intentará aprovechar. El Monumental siempre representa un desafío mayúsculo, pero este River ya demostró que no es invencible. Si el Canalla consigue corregir sus propios errores, mostrar personalidad y golpear en los momentos justos, tendrá una oportunidad inmejorable para dar un triunfo que puede marcar un punto de inflexión, fortalecer la confianza del plantel y darle a Jorge Almirón el envión que tanto necesita antes de los grandes desafíos que se vienen.







