Las estadísticas muchas veces se encargan de marcar realidades difíciles de discutir, y la actualidad de Rosario Central no es la excepción. El equipo de Jorge Almirón atraviesa un momento decisivo, ante una de sus últimas oportunidades para mantenerse en carrera no solo por el liderazgo de la tabla anual, sino también por una plaza internacional para el próximo año.
Con 24 puntos todavía en juego y varios cruces ante rivales directos por delante, el presente obliga a encender las alarmas. Desde aquella victoria frente a Barracas, a mediados de agosto, el Canalla no volvió a sumar de a tres: empató ante Talleres en Córdoba, perdió frente a Gimnasia en el Gigante y terminó igualando el clásico del pasado fin de semana. Apenas dos puntos de los últimos nueve disputados es una cosecha demasiado pobre para un tramo de la temporada en el que el margen de error se reduce y cada oportunidad empieza a valer oro.
Si bien la pelea por meterse en los playoffs del Clausura todavía se presenta mucho más pareja, la situación en la tabla anual es diferente. Central perdió terreno en las últimas jornadas y, aunque hoy son seis los puntos que lo separan del líder, una combinación de resultados en esta fecha podría incluso sacarlo de los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana 2027.
Con la victoria de Boca ya consumada y el empate de Vélez en Rosario, el Canalla llega a su visita a Tigre con una necesidad concreta: ganar. No solo para seguir prendido en la lucha por el bicampeonato, sino también para sostener vivo el sueño de volver a disputar la máxima competencia continental.
Y dentro de un escenario que empieza a exigir respuestas, Central todavía tiene por delante partidos que pueden resultar determinantes. Después de enfrentar al Matador de Victoria, recibirá a Argentinos Juniors en el Gigante y, dos fechas más tarde, hará lo propio ante Independiente Rivadavia. Dos rivales directos que pueden transformar esos encuentros en verdaderas finales por los objetivos de la temporada.
Así están dadas las cosas. Central ya no puede darse el lujo de seguir dejando puntos en el camino, porque esos puntos que hoy parecen pequeños pueden convertirse en enormes lamentos cuando llegue la hora de hacer las cuentas finales.
Es momento de reaccionar. De volver a ganar. De recuperar terreno y, sobre todo, de demostrar que la ilusión sigue intacta. Porque el margen se achica, las oportunidades se terminan y el Canalla sabe que, a esta altura del campeonato, cada partido puede marcar un antes y un después.







