La espera terminó. Este domingo, desde las 17, el fútbol argentino vuelve a latir al ritmo del clásico más pasional del país. En el Coloso Marcelo Bielsa y con arbitraje de Yael Pérez Falcón, se escribirá un nuevo capítulo de una rivalidad que trasciende generaciones.
Rosario Central llega entonado tras el triunfazo en La Plata ante Gimnasia y con la ilusión intacta. El equipo de Jorge Almirón no solo buscará quedarse con el orgullo de la ciudad, sino también estirar un historial que le es ampliamente favorable y dar un golpe anímico clave pensando en la recta final del Torneo Apertura, donde el objetivo es claro: meterse en los playoffs.
A diferencia de muchos clásicos, el Canalla tuvo acción entre semana. Si bien el DT rotó algunas piezas, varios titulares sumaron minutos y llegan con ritmo.
Sin confirmación oficial, habría tres variantes respecto al último encuentro: Sández recupera el lateral izquierdo en lugar de Soto; Ibarra, preservado por acumulación de amarillas, volvería por Navarro; y Véliz ingresaría por Copetti en el frente de ataque.
Las novedades fuertes también aparecen entre los relevos. Regresa Facundo Mallo tras superar su lesión, vuelve a concentrar Carlos Quintana después de una extensa inactividad y aparece entre los citados el recientemente incorporado Marco Ruben, máximo goleador histórico auriazul, cuya sola presencia en el banco ya genera expectativa.
Si no surgen imprevistos, Central formará con Ledesma; Coronel, Ovando, Ávila, Sández; Ibarra, Pizarro; Giménez, Di María, Fernández; Véliz.

Las cartas están sobre la mesa. Hay orgullo, hay historia y hay futuro en juego. Almirón lo sabe: un triunfo no solo significaría adueñarse de la ciudad, sino también ganar oxígeno en su conducción y fortalecer a un plantel que deberá afrontar un calendario exigente. El clásico no admite grises. Y Central quiere pintarlo, una vez más, de azul y amarillo.







