Rosario Central mostró su mejor cara en el triunfo ante Barracas Central. El hincha Canalla ansiaba ver un partido en el que el equipo sea protagonista y eso el pasado domingo fue real. El desempeño de los dirigidos por Jorge Almirón dejó muy buenas sensaciones y el futuro parece sonreír, después de un inicio con dudas.
La solidez de la dupla Ovando-Ávila. La confirmación del presente de Franco Ibarra. La prestancia y el trabajo silencioso de Pizarro. La vuelta al gol de Copetti. El aporte de Julián Fernández desde el banco. La clase de fútbol del Fideo. El planteo de Almirón. Son algunas cuestiones para destacar de un triunfo redondo ante el Guapo.
La zaga Ovando-Ávila da que hablar
Hasta hace un tiempo, en Central no había lugar a las dudas para Facundo Mallo y Carlos Quintana. Sin embargo, las cuestiones físicas de ambos hicieron que no pudieran sostener el nivel. La aparición de Ignacio Ovando sorprendió a propios y extraños, debido a que su personalidad y solvencia lo hicieron titular rápidamente.

A pesar de esto, la sensación en el hincha era que faltaba una pieza para complementar la zaga central auriazul. Esto comenzó a encontrar una respuesta con los primeros minutos de Gastón Ávila en cancha. Ante Sportivo Belgrano, el ‘Gato’ no tardó en entenderse con el juvenil y lograron mantener el arco en cero. Aunque contra Barracas Central, se vieron movimiento de ambos que arrancaron varios aplausos.
Esto parece traer un cambio de paradigma. A quien escribe, el presente de estos dos jugadores, pone en jaque la titularidad de Mallo-Quintana. Algo que hace tiempo era impensado.
Pizarro se va adaptando y cada vez juega mejor
No hay dudas que la adaptación al fútbol argentino lleva tiempo. Es que hasta al propio Franco Ibarra le costó. Por el lado de Pizarro, la cosa parece ir por buen camino. El volante chileno, de 23 años, es uno de los que jugaron todos los minutos posibles hasta el momento y sus desempeños cada vez son mejores. El pasado domingo, se lo vio mucho más suelto y colaborando de manera silenciosa para el equipo.

Si bien no es un jugador tan vistoso, siguiendo sus movimiento uno puede ver lo que es. Se asoció con sus compañeros y metió pases simples, sin querer llamar la atención. En la fase defensiva, estuvo atento a la marca y colaboró de gran manera en el retroceso (para cerrar líneas).
‘Fideo’ volvió a brillar y en Central se lo disfruta
No debe tener ningún tipo de sentido que, un tipo como quien escribe, pueda hablar sobre Ángel Fabián Di María. A pesar de eso, la actuación de este ser el domingo, me hizo dar cuenta de lo que significa su figura. Tener la posibilidad de verlo en cancha cada fin de semana, hace que la larga espera por su vuelta haya valido la pena.

Su actuación frente a Barracas, es para que armen un video y lo enseñen en las escuelas de fútbol. Un control de pelota fenomenal. Movimientos acrobáticos con 38 años recién cumplidos, que son dignos de un juvenil que hace sus primeras armas. A su juego, le sumó el ordenar a sus compañeros adentro de la cancha y parecer un DT.
Por otro lado, el «Fideo, Fideo» que bajó de las tribunas del Gigante de Arroyito y el gesto de Ángel marcan una cosa. Él es feliz en casa y el hincha lo disfruta como se debe.
El acierto de Almirón en la propuesta y con los cambios
El partido frente a Barracas Central es tal vez el primero donde la propuesta de Jorge Almirón surge efecto. Con las dos líneas de 4 bien plantadas (más allá de que Fideo tenía su libertad de movimiento), controlaron muy bien a un rival que nunca estuvo cómodo. El Canalla estuvo ordenado en el fondo y, con todo su poderío ofensivo, inquietó varias veces el arco de Miño.

En el segundo tiempo, cuando el trámite de las acciones pedía cambios, el DT auriazul movió de gran manera las piezas. La primera de las variantes, fue el ingreso de Julián Fernández por Emanuel Coronel. Esto obligó a que Giménez pase de 4 y que el ex Vélez pueda aparecer por derecha. Vaya acierto, porque de esa manera se gestó el golazo de Di María.
Por otro lado, Almirón volvió a darle lugar a Federico Navarro y Alexis Soto para equilibrar el equipo y ya Barracas no tuvo forma de atacar. Sin dudas, el entrenador tuvo el partido que necesitaba.







