Aún dura la bronca por el empate en Mar del Plata. Más allá de eso, el calendario del fútbol argentino no da respiro ni lugar a los lamentos. Esta semana, nuestro Rosario Central deberá enfrentar dos compromisos en el lapso de cuatro días. En uno de ellos, el equipo y sobretodo el entrenador deberán dar muestra de lo que pueden dar, ya que será el primer mata-mata del año.
Dado el contexto que atraviesa su ciclo, donde los cuestionamientos están a la orden del día, el partido del miércoles ante Sportivo Belgrano (San Francisco) por Copa Argentina será casi que determinante para el entrenador. Más que nada porque, una de las premisas de su llegada, fue su experiencia a la hora de enfrentar partidos de eliminación directa.

El andar del equipo en los primeros cuatro partidos del año, deja un sinfín de opiniones. Personalmente, más allá de los resultados y el flojo rendimiento general, hay ciertos puntos que me dejan una buena sensación. Uno de ellos, es que Vicente Pizarro se va asentando conforme pasan los minutos. Claro está que la situación del chileno es compleja, ya que debe adaptarse rápidamente a un fútbol sumamente diferente al chileno. Sin embargo, va dando muestras de su juego.
Dentro del listado de cosas negativas, lo que más hace ruido son las decisiones que ha tomado Jorge Almirón. La primera de ellas, sin dudas, fue la cuestión de cambiar la propuesta del equipo. En su presentación oficial, el propio DT hizo mención a su intención de no modificar lo que se venía haciendo y mantener lo hecho. Eso ya predispuso de mala manera a una parte de los hinchas auriazules, que mostraban el descontento desde antes de su llegada.
Esta cuestión es clara y está a la vista de todos. En estos primeros partidos del 2026, el entrenador nunca mantuvo el mismo esquema táctico, ni siquiera durante el desarrollo de los encuentros. Una línea de 3/5, línea de 4, línea de 4 con un triple cinco (como ante Aldosivi). La sensación es que el conductor parece no terminar de encontrarle la vuelta a la cosa.
Ante todo esto, el partido del miércoles en Santa Fe por Copa Argentina toma una trascendencia sumamente mayor a la que podría tener en otro momento. Es que el rendimiento del equipo, no te da la seguridad de que este cotejo sea accesible porque ante rivales menores se flaqueó. Y esto no es sólo ahora, sino que con Ariel Holan, el nuestro también debió trabajar de sobremanera para vencer a Los Andes.
Para Jorge Almirón será un compromiso que puede marcar a fuego su siclo, tanto para bien como para mal. Un triunfo le dará oxígeno para seguir trabajando y llegar de buena manera al Clásico. La eliminación será un mazazo del cual seguramente sea muy difícil salir y, en el cual, la Comisión Directiva deberá mostrar su valía y mostrar un manejo firme.
Sin lugar a dudas, está será una de las semanas más importantes que tendrá el nuestro en el año. Es que pondrá en juego sus chances en uno de los frentes abiertos que tiene por delante. Sumado a eso, el entrenador pondrá mucho en juego y el plantel también podría quedar mal parado. A pesar de todo eso, a título personal, uno siempre busca ser positivo y esperar lo mejor, aunque los resultados no hayan sido los mejores. ¡Vamos siempre nuestro Rosario Central!.







