Por Agustín Mónaco
Central dio el golpe en Avellaneda y se quedó con un triunfazo ante Racing, por la segunda fecha del Apertura 2026. Una verdadera muestra de carácter después del papelón sufrido en Arroyito frente a Belgrano. Tres puntos que sirven como envión anímico de cara a otro compromiso de máxima exigencia: el cruce del domingo ante River en el Gigante.
De antemano, se conocía la complejidad de la visita al Cilindro. No solo por el rival sino también por el paupérrimo estado del campo de juego. Aun así, el Canalla se las ingenió para intentar jugar por abajo cada vez que pudo, y de esa búsqueda llegó la apertura del marcador.
Ángel Di María sacó a relucir toda su jerarquía. Enganchó ante la barrida de Sosa y, ya dentro del área, sacó un remate de tres dedos que obligó a Cambeses a estirarse sin éxito. Golazo y desahogo auriazul.
¡¡ESTÁS LOCO, FIDEO!! ¡¡ÁNGEL DI MARÍA ARMÓ UNA JUGADA INCREÍBLE Y LE PEGÓ CON CHANFLE PARA EL 1-0 DE ROSARIO CENTRAL SOBRE RACING!!
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El propio Fideo fue protagonista también en el segundo tanto. Inició la jugada tras ganar una pelota dividida, abrió para un Campaz activo en el primer tiempo y el colombiano asistió a Alejo Véliz, que definió con categoría para estirar la ventaja.
¡POTRERO PURO! Di María arrancó la jugada con una gran corrida, le cedió la pelota a Campaz y el colombiano asistió a Alejo Véliz para que marque el 2-0 de Rosario Central vs. Racing.
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Sobre el cierre de la primera etapa, Central se metió demasiado atrás y lo pagó caro: tras un buen centro desde la izquierda, Martínez se impuso en las alturas y descontó de cabeza, dejando el partido abierto para un segundo tiempo que prometía ser frenético.
Sin embargo, el desgaste físico y el mal estado del césped conspiraron contra el ritmo. Los de Almirón apostaban a alguna contra aislada, mientras que Racing, empujado por su gente, llenaba el área de centros y probaba desde media y larga distancia. Pero la defensa canalla fue una muralla, y Ledesma respondió con seguridad cuando fue exigido.
En el tramo final, Central quedó completamente replegado, con Almirón reforzando aún más la última línea y Racing yendo con lo último que le quedaba en busca del empate. Resistió. Aguantó. Peleó cada pelota como si fuera la última.
El pitazo final desató el festejo: Central se llevó una victoria enorme, necesaria y reparadora, que devuelve tranquilidad tras el traspié del debut y alimenta la ilusión de cara al partidazo que se viene frente a River en el Gigante.







